Sahel: La palabra "Sahel", que denomina el borde meridional del Sahara, proviene del término árabe sahel, que significa "orilla" o "borde". El Sahel constituye el margen de ese gran espacio vacío a través del cual, al igual que en un gran océano, se "hecha amarras" en algo estable y marcado por la presencia del hombre. Eugenio Turri, Gli uomini delle tende, Comunitá, Milán, 1983.
Cabe señalar que presenta la tradición del jardín de recreo al mismo tiempo como un espacio privilegiado de la scholè (el tiempo libre para el estudio o la meditación) y como el territorio por excelencia recorrido, del paseo que articula y une los lugares. Esta conjugación basta para poder suponer que el arte de la memoria debió de encontrar en el jardín una forma de expresión especialmente adecuada, y también que las grandes metamorfosis históricas sufridas por la ars memorativa (y por sus distintos sucedáneos) podrían haber estado detrás de los grandes períodos o de los distintos "estilos" que la historia de los jardines nos enseña a distinguir.

El jardín de recreo fue concebido, al menos hasta el siglo XVIII, como un arte de la representación. En él, el territorio, en su estado de naturaleza "intacta" o de naturaleza transformada por el hombre para sus necesidades más inmediatas, era el referente principal. El jardín se presenta como un instrumento para la semantización del paisaje, como un arte que, al proponer una sintaxis local, permite que los elementos más diversos de la naturaleza obtengan el estatuto de un paisaje ordenado según unos lugares. Durante mucho tiempo el jardín fue concebido como un lugar en el que la geografía del alma se encuentra con la geografía de la naturaleza, y el arte de los jardines fue concebido como la acción consciente de dicho encuentro.